Viajes de luto: un cambio de aire contra el dolor

Perder a un miembro de la familia es siempre muy doloroso. A veces un cambio de aires puede ayudar a soportar esos momentos tan difíciles, pero irse simplemente de vacaciones y huir a un lugar con sol no siempre funciona. Una alternativa podría ser viajar con otras personas que viven una situación parecida.

Irmgard Beuse viaja mucho, de los primeros seis meses del año ha estado tres fuera de casa. Viajar se ha convertido hasta cierto punto en su profesión. Pero sus compañeros no son los turistas alegres que uno se pueda imaginar, sino personas que han perdido también a la pareja u otro familiar.

Irmgard Beuse ha fundado junto con su hermana Hildegard Peters la empresa Re-Bo-Reisen, especializada en viajes organizados para personas que están de luto. Por ejemplo, recorridos de diez días por la Toscana u ocho días a Isquia.

Quien llora la muerte de un familiar está de luto durante muchos meses. El intercambio con otras personas que están en una situación parecida puede ser de una gran ayuda. La idea de Beuse no es única en el mercado. Ya hace tiempo que existen ofertas globales con acompañantes especializados en este tema.

La ventaja de este tipo de planes es la oportunidad de viajar con otras personas que saben exactamente cómo uno se siente, apunta la psicóloga y psicoterapeuta Ulla Steger. «A través de los viajes surgen nuevos impulsos de afuera. Se conoce otro país y a otras personas; lo que ya puede ser de una gran ayuda», añade.

Sin embargo, Steger no aconseja simplemente irse de vacaciones porque uno podría sentirse mal con los otros viajeros. «Tenía una paciente que perdió un hijo de 21 años y decidió hacer con su marido un crucero donde el resto de los pasajeros estaban alegres. Lo pasaron muy mal». Por eso, la mejor alternativa es viajar con otras personas que lamentablemente han perdido también a un ser querido, agrega la psicóloga.

Irmgard Beuse organiza este tipo de viajes desde 2007. Dos años antes había fallecido su esposo, y tras unas charlas con otras personas en la misma situación, surgió la idea de organizar un viaje. Beuse ya tenía experiencia en este campo porque llevó una agencia de viajes durante 30 años. «Me sigue sorprendiendo la repercusión que tenemos», comenta esta mujer de 75 años. «Nunca imaginamos que hubiera tantas personas que están solas y tristes«.

¿Qué tiene de especial ese concepto?. Irmgard Beuse cita a una mujer que escribió en el libro de visitas: «En muchas ocasiones nos entendemos sin la necesidad de hablar». A Beuse no le gusta la denominación de «viajes de luto», porque no se trata de esto: «Reímos tanto como lloramos, siempre hay gente que contagia su buen humor».

Para muchos de los participantes se trata del primer viaje después de largo tiempo: «Una vez se apuntó una mujer cuyo marido sufría de Parkinson y estaba demente. Lo cuidó durante diez años y en todo ese tiempo apenas salió de casa», explica Beuse.

La mayoría de los viajeros son mujeres. «Pero cada vez se apuntan más hombres y casi nunca se forman nuevas parejas», aclara Beuse. Pero lo que sí hay son clientes fieles: «Algunos ya han hecho tres, incluso cuatro viajes, y hay una mujer que va a todas las salidas». Beuse organiza cada año un «Largo recorrido». El próximo ofrecerá tres semanas en Sudáfrica y este año tuvo en programa cuatro semanas en Nueva Zelanda.

La agencia de viajes líder en el mercado Tui tiene una oferta parecida en su programa desde 2010: «Viajar a la vida» («Reisen ins Leben»). Al igual que en Re-Bo-Reisen también hay personal especializado que acompaña a los viajeros y que está a su disposición. «Hay charlas en grupo a diario», explica el portavoz Carsten Cossman. «Pero son facultativas, nadie tiene la obligación de participar si no quiere».

Tui recibió el pasado año en la Feria Internacional de Turismo ITB la Palma de Oro por «Viajar a la vida». «Nuestros grupos son de 14 personas como máximo», cuenta Cossmann.

Los destinos de Tui son, por ejemplo, Chipre o la región alemana de Algovia. «Los más solicitados son Madeira y Tenerife», explica Cossmann. Los viajes son de siete días y los vuelos duran como máximo cuatro horas.

Y también la mayoría de personas que asisten a ese tipo de viajes son mujeres. «La relación es de 70 a 30″. Pero no se debe tan sólo a que la esperanza de vida de la mujer es más alta, sino también a que ellas están más abiertas a superar el dolor de una manera activa. Normalmente la gente reserva más viajes fuera de temporada, en especial durante las épocas más oscuras del año», apunta Cossmann.

Desde el punto de vista empresarial, esta oferta de Tui no es un éxito de ventas. El número de reservas aumenta más lento de lo esperado. «Con esto no nos vamos a hacer ricos», indica Cossmann. «Pero es algo con sentido» y, esto también se demuestra con el feedback de los viajes, que es extremadamente positivo. Hay algunas personas que ya han repetido. «Y cuatro mujeres que se conocieron en un viaje organizado por nosotros nos mandaron más tarde una postal desde Roma, adonde decidieron ir por cuenta propia», agrega.

El programa de Re-Bo-Reisen tiene previsto crecer y aumentar de 10 a 12 viajes para el próximo año. «Esto sería el límite». Además a Irgmad Beuse le gustaría organizar un viaje a la Antártida. «Si me atrevo, porque no sé hasta cuándo lo podré seguir haciendo». Pero no piensa en dejarlo: «Voy a llegar a los noventa y después me caeré muerta. Éste es mi trato».

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