Ciencia: Por qué los políticos te hablan como si fueses idiota

Un estudio de las universidades de Texas y Princeton, uno de los más ambiciosos hasta la fecha, prueba que la retórica simple de los políticos actuales es parte de una tendencia que se ha prolongado durante el último siglo: del pensamiento analítico se ha pasado a la emoción. La ampliación de la base de votantes y la transformación de los medios de comunicación ha cambiado el lenguaje; menos preposiciones y artículos y más verbos y pronombres.

El escritor Samuel Johnson decía que el lenguaje es la ropa de los pensamientos y, si esto es así, los políticos actuales piensan con la joguineta puesta. En este contexto, políticos como Trump no serían un accidente, sino un escalón más abajo en una tendencia descendente hacia la simplificación del habla en la política. En las últimas décadas, el lenguaje usado por los líderes de países tan distintos como Argentina, EE UU y Suecia ha ido perdiendo complejidad y capacidad analítica, para evolucionar hacia frases y construcciones más simples apoyadas más en emociones irracionales que en hechos objetivos y, sin embargo, más confiadas y seguras de sí mismas.

Esto se ha vuelto más evidente que nunca en nuestro país durante los últimos años, al punto que poco importa la realidad en sí misma sino que quienes priman son aquellos mejor manejan el arte de la chicana o simplemente quien grita más alto. Y ya que este será un año plagado de elecciones, ya les avisamos que quienes se proponen para dirigir nuestro destino les hablarán como si fuesen idiotas.

En efecto, un estudio publicado este mes asegura “que el presidente Trump y líderes como él no surgieron de la nada, sino que son la encarnación más reciente de tendencias políticas a largo plazo“. “Las tendencias halladas en esta investigación sugieren que los votantes pueden sentirse cada vez más atraídos por líderes que convierten problemas complejos y difíciles en fáciles de entender con respuestas intuitivas y seguras“, afirma este estudio, publicado por investigadores de las universidades de Texas y de Princeton en PNAS.

Según explica la autora principal del trabajo, Kayla Jordan, algunas figuras políticas comunican sus ideas centrándose en ideas y conceptos, de manera más analítica, mientras que otras comunican sus ideas de manera más informal y se centran en personas y acciones, lo que se considera menos analítico.

“En nuestro estudio, descubrimos que con el tiempo todas las figuras políticas se están comunicando cada vez más de manera más informal, más narrativa”, afirma la psicóloga de la Universidad de Texas.

Evolución del pensamiento analítico (arriba) y la confianza (abajo) en los discursos políticos de los últimos siglos en EE UU.
Evolución del pensamiento analítico (arriba) y la confianza (abajo) en los discursos políticos de los últimos siglos en EE UU. PNAS

Este trabajo analizó cientos de miles de textos políticos, discursos e intervenciones en las cámaras de todos los presidentes de EE UU y de otros representantes políticos a lo largo de cientos de años. También sumaron discursos de líderes políticos de Reino Unido, Canadá y Australia para comprobar que, en efecto, esta tendencia hacia la simplificación y confianza en el lenguaje político era un fenómeno global, aunque más reciente que en EE UU, ya que comenzó en la década de 1980.

Además de perder capacidad analítica en sus discursos, simplificándolos, los líderes han ganado en seguridad en lo que dicen, aún cuando no sepan de qué están hablando. La tendencia al alza en la confianza en lo que se afirma es un fenómeno que comenzó en EE UU con la llegada del siglo XX, pero que ahora está más marcado y extendido que nunca: “Estos resultados sugieren claramente que la receta que probablemente ayudó a Trump a convertirse en un candidato presidencial exitoso se puso en marcha casi 100 años antes de que asumiera el cargo”, asegura el estudio.

Las barras indican las puntuaciones medias de complejidad del discurso de los políticos.
Las barras indican las puntuaciones medias de complejidad del discurso de los políticos. PLOS ONE

Los investigadores, junto a los discursos y textos legislativos, también analizaron dos millones de artículos del New York Times, 5.400 libros, los subtítulos de 12.000 películas y las transcripciones de 20 años de la CNN. La intención era saber si el fenómeno de simplificación del habla es general, cultural, y lo de la política solo sería un reflejo. Pero no: la confianza y capacidad analítica de todos estos textos se mantuvo estable a lo largo de las décadas, mientras en política se disparaban y hundían, respectivamente. Solo la CNN, trufada de intervenciones políticas, tuvo un comportamiento similar.

Con pocos días de diferencia, investigadores de la Universidad de Ámsterdam y la University College de Dublín publicaron otro estudio, en PLoS ONE, en el que se analizaban cientos de miles de discursos de una docena de países europeos, ampliando el foco idiomático, pero con la misma conclusión: “La tendencia general en la complejidad del habla es descendente”. Ambos trabajos usan herramientas lingüísticas distintas para desmenuzar el habla de los políticos, pero con resultados similares (ver sumario final).

NACIONALISTAS Y POPULARES

En este trabajo, además, encuentran un patrón muy claro y robusto en la simpleza del discurso en función de la ideología: “Los políticos culturalmente conservadores utilizan un lenguaje menos complejo que los políticos culturalmente progresistas. Esto es así para todos los temas, países y épocas, y para varios tipos de políticos”, asegura uno de los encargados de este estudio, Martijn Schoonvelde. Este politólogo de la University College de Dublín explica que otros estudios han determinado que el lenguaje menos complejo atrae más a los votantes conservadores. Además, su estudio ha corroborado que “cuando un partido se vuelve más conservador en temas culturales (por ejemplo, si se vuelve más antiinmigrantes), la complejidad lingüística de sus discursos disminuye”.

Populismo y medios

No obstante, Jordan aclara que “ninguna de estas tendencias son necesariamente una mala manera de comunicarse, y para los líderes políticos, la comunicación de una manera más sencilla e informal puede hacerlos más accesibles para una audiencia más amplia”. Y añade: “No estudiamos directamente el populismo, pero especulamos con que el aumento del populismo, y más específicamente el aumento de la participación y la atención a la política, probablemente ayude a perpetuar estas tendencias a medida que los líderes intentan llegar a grandes grupos de votantes con mensajes seguros y agradables”.

“El aumento de la competencia entre los medios puede obligar a los políticos a usar un lenguaje más simple para llevar su mensaje”, según Schoonvelde

“A medida que la vida cotidiana se vuelve más compleja e incierta”, asegura el estudio estadounidense, “un líder que comunica una solución intuitiva y firme para los problemas de la sociedad puede ser especialmente atractivo”.

Schoonvelde cree que no es cierto que a todos los votantes les guste que sus políticos hablen con respuestas menos analíticas, pero con más confianza. Alude a otras investigaciones previas que han descubierto que el lenguaje menos complejo atrae más a los votantes conservadores, mientras ocurre lo opuesto con los votantes progresistas. Para Schoonvelde, estos hallazgos ponen el centro de atención en una posibilidad “lamentable”: que se vayan separando ambos lados del espectro ideológico incluso por su forma de hablar.

El politólogo cree que “los cambios en el paisaje de medios” pueden estar orientando esa polarización: “El aumento de la competencia entre los medios y entre los tipos de comunicación frente a décadas anteriores puede estar obligando a los políticos a usar un lenguaje más simple para hacer que su mensaje sea escuchado”.

YO, TÚ, NOSOTROS

Para los lingüistas, palabras como pronombres, preposiciones y conjunciones delatan la forma de pensar de las personas. Estudios previos han relacionado el uso de pronombres, negaciones y verbos auxiliares con un peor pensamiento analítico o más intuitivo. También se ha demostrado que un mayor uso de “tú” y “nosotros” indica más confianza que el uso de “yo” y “me”. Esta es la base del estudio estadounidense.

El europeo se basa en factores gramaticales y también en el análisis de los conceptos usados: “La complejidad es un promedio ponderado en función de la longitud de las palabras y la longitud de las oraciones. Cuanto más larga sea cada oración en un texto y más largas sean las palabras en esa oración, mayor será su complejidad”, explica Schoonvelde. Y añade: “Nuestra medición de complejidad también incluye palabras de contenido”. Jordan resume la diferencia: “Su medida de complejidad se centra en la complejidad gramatical y sintáctica, mientras que nuestra medida se centra en la organización de ideas”.

En ambos casos, no obstante, se basan en herramientas ya consolidadas previamente en distintos estudios que han demostrado que sirven para descubrir patrones en la forma de expresarse de las personas.

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