Se viene la «Superluna de Nieve», la más grande del año

Este fin de semana podrá verse la primer superluna del año, llamada Luna de Nieve por coincidir con un periodo de nevadas en el hemisferio norte. Se caracteriza por ser más blanca y brillante de lo habitual. Se podrá disfrutar desde la noche del viernes a la del domingo, aunque en Argentina será más visible entre la noche del sábado 8 y la madrugada del 9 de febrero.

El espectáculo de este fin de semana no solo será único porque es la primera superluna del año, sino porque será la más grande del año.

Para poder disfrutarla no será necesario usar binoculares, pero sí acostarse muy tarde o levantarse muy temprano, porque su punto de máximo esplendor será a las 4.33.

Estas superlunas tienen lugar cuando el satélite se encuentra en su punto más cercano a la Tierra, lo que provoca que haya una de las lunas llenas más grandes del año. Esta luna marcará el final de los festejos del Año Nuevo chino y del Festival de los Faroles, momento en que la ciudadanía cuelga faroles en las casas y otros edificios para despedir los festejos.

El nombre de Luna de Nieve procede de ciertas tribus de indios nativos americanos, según explica la Agencia espacial americana. De hecho, las fuertes nevadas también son las que propician el otro apodo que recibe, Luna de Hambre. De hecho, la mayoría de apodos que reciben las lunas llenas son traducciones o adaptaciones de las denominaciones de los indios nativos americanos, quienes seguían las estaciones otorgando un nombre distinto a cada luna plena recurrente.

Otros nombres proceden también del folklore popular, como Luna Azul. En este caso, esta denominación sale del calendario de los granjeros americanos, publicado en 1818. En inglés blue tiene la acepción de poco frecuente. Y en un inicio, blue moon que aquí se ha traducido por luna azul, hacía referencia a la tercera luna llena que sucedía entre el solsticio y el equinoccio o entre el equinoccio y el solsticio.

Un error en una revista de astronomía de los EE.UU. en 1946 hizo que se pasara a denominar “luna azul” a cualquier segunda luna llena en un mismo mes (que de color azul no tiene nada), algo que es poco frecuente. Otro nombre popularmente dado a la luna es de sangre. La razón de este curioso nombre procede de su coincidencia con un eclipse total lunar.

A diferencia de lo que ocurre en los eclipses totales de Sol, cuando la Luna se interpone entre la Tierra y nuestra estrella y la oculta por completo, en los eclipses de Luna el satélite no desaparece, sino que se vuelve rojizo. Esto ocurre porque la atmósfera de la Tierra refracta los rayos del Sol y los dirige hacia la Luna, pero a longitudes de onda más largas.

Algo similar se puede observar en los tonos anaranjados y rojizos de las puestas de Sol. De ahí el sobrenombre de luna de sangre. La luna de la cosecha y la del cazador son los términos populares con los que se conoce a la luna llena que ocurre al final del verano, en septiembre, y próxima al equinoccio de otoño, en octubre.

Los nombres proceden también del folklore nativo americano y hacen referencia a la agricultura. Pese al interés mediático y social que generan, las superlunas no son importantes para la comunidad científica e incluso el propio nombre que reciben, ‘superluna’, está más ligado a la astrología y al folklore popular, que a nada relacionado con ciencia.

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