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¿Por qué los ingleses toman el té a las cinco? La historia detrás de una de las costumbres más famosas del mundo

El «té de las cinco» es uno de los grandes símbolos de Inglaterra, pero su origen tiene poco que ver con una tradición milenaria y mucho con el hambre de una duquesa.

Si uno piensa en Inglaterra, es difícil que no aparezca la imagen de una tetera humeante, una taza de porcelana, pequeños sándwiches y un reloj marcando las cinco de la tarde. El famoso «five o’clock tea» se convirtió en un emblema británico, repetido en películas, series y novelas. Pero ¿los ingleses realmente toman el té todos los días a esa hora? ¿Y cómo nació esa costumbre?

La historia comienza en el siglo XIX y tiene como protagonista a una mujer de la aristocracia.

La duquesa que no soportaba llegar con hambre a la cena

La mayoría de los historiadores atribuye el nacimiento del afternoon tea a Anna Russell, séptima duquesa de Bedford.

En la Inglaterra de principios del siglo XIX era habitual almorzar relativamente temprano y cenar recién entre las ocho y las nueve de la noche. Ese largo intervalo dejaba a muchos miembros de la alta sociedad con un problema bastante simple: llegaban muertos de hambre al final del día.

La duquesa comenzó entonces a pedir que, alrededor de las cuatro o cinco de la tarde, le sirvieran una bandeja con té, pan, manteca y algunos bocados dulces. Lo que empezó como un pequeño refrigerio privado terminó convirtiéndose en una reunión social. Poco a poco comenzó a invitar amigas, conversar durante la merienda y transformar ese momento en una costumbre elegante.

La idea fue imitada rápidamente por otras familias aristocráticas y, con el tiempo, se extendió a buena parte de la sociedad británica.

¿Entonces siempre es a las cinco?

No necesariamente. Aunque la expresión «five o’clock tea» se hizo famosa en todo el mundo, el afternoon tea suele servirse entre las tres y las cinco de la tarde. La hora exacta depende de cada familia, del hotel o del salón de té.

Más que un horario rígido, representa un momento para hacer una pausa, conversar y disfrutar de una comida liviana antes de la cena.

¿Qué se come durante el afternoon tea?

El menú tradicional es bastante diferente de una simple taza de té.

Generalmente incluye:

  • Una selección de tés negros, como Earl Grey, English Breakfast o Assam.
  • Pequeños sándwiches, especialmente de pepino, salmón ahumado o huevo.
  • Scones tibios acompañados con crema espesa (clotted cream) y mermelada.
  • Masas, tartas y pequeños pasteles.

En los hoteles más tradicionales de Londres, el servicio se mantiene prácticamente igual desde hace más de un siglo.

No hay que confundirlo con el «high tea»

Muchas personas creen que afternoon tea y high tea son lo mismo, pero en realidad nacieron en contextos completamente distintos.

El afternoon tea era una costumbre de la aristocracia: delicada, elegante y pensada como una merienda social.

El high tea, en cambio, era la comida de la clase trabajadora. Se servía al terminar la jornada laboral e incluía platos mucho más abundantes, como carnes, huevos, quesos o tartas saladas, además del té.

Curiosamente, el nombre «high tea» no hace referencia a un nivel social más elevado, sino a que se tomaba sentado en una mesa alta de comedor, mientras que el afternoon tea solía servirse en mesas bajas de los salones.

¿Los ingleses realmente toman tanto té?

Sí, aunque no siempre a las cinco.

El Reino Unido continúa siendo uno de los países con mayor consumo de té del mundo. Para millones de británicos, preparar una taza de té sigue siendo la respuesta casi automática ante una visita, una buena noticia, un problema familiar o incluso una situación de estrés.

La frase «I’ll put the kettle on» («voy a poner la pava») funciona muchas veces como una invitación a conversar, hacer una pausa o simplemente compartir un momento.

Una costumbre que terminó conquistando al mundo

Con el paso del tiempo, el afternoon tea dejó de ser un privilegio aristocrático y pasó a formar parte de la identidad británica. Hoy miles de turistas viajan a Londres con la ilusión de vivir esa experiencia en hoteles históricos, salones de té o antiguas casas victorianas.

Sin embargo, más allá de la elegancia de la porcelana o de los refinados bocados, el verdadero espíritu del té inglés sigue siendo el mismo que imaginó la duquesa de Bedford hace casi dos siglos: detener el ritmo por un momento, sentarse a conversar y convertir una simple taza de té en un pequeño ritual cotidiano.

Quizás por eso la tradición sobrevivió tanto tiempo. Porque, en un mundo cada vez más acelerado, la idea de regalarse unos minutos para compartir una buena charla con una taza caliente sigue teniendo algo profundamente atractivo.