Argentina vs. Inglaterra: qué podemos esperar del rival en la semifinal y cuáles son sus puntos débiles
Hablar de Inglaterra es hablar de una selección que rara vez deslumbra durante noventa minutos, pero casi siempre termina encontrando la manera de ganar. Esa ha sido una de las grandes características del equipo dirigido por Thomas Tuchel en este Mundial: quizás no sea el conjunto más espectacular del torneo, pero sí uno de los más difíciles de derrotar.
Los ingleses llegan a la semifinal después de eliminar a México, primero, y a una durísima Noruega en cuartos de final, un partido que se definió recién en el tiempo suplementario gracias a un doblete de Jude Bellingham. Incluso el propio Tuchel reconoció que el rendimiento colectivo estuvo lejos de ser perfecto, aunque destacó la capacidad del equipo para competir bajo presión.
El gran fuerte: un mediocampo de clase mundial
Si hubiera que señalar un sector que explica por qué Inglaterra está entre los cuatro mejores del Mundial, sería el centro del campo.
Jude Bellingham, el hombre del momento
Hoy es probablemente el futbolista más determinante de Inglaterra. Tiene algo que poseen muy pocos jugadores: aparece cuando el partido más lo necesita. Llega desde atrás, rompe líneas, gana duelos físicos, pisa el área y además convierte goles importantes. Frente a Noruega marcó los dos tantos de la clasificación y llega encendido a la semifinal.
Declan Rice
Es el equilibrio del equipo. No suele aparecer en los resúmenes, pero recupera, ordena, corta contraataques y permite que los futbolistas ofensivos jueguen con mayor libertad. Si Rice domina el mediocampo, Inglaterra suele controlar el ritmo del encuentro.
Harry Kane sigue siendo un peligro permanente
Aunque ya no tiene la explosión física de hace algunos años, Kane continúa siendo uno de los delanteros más inteligentes del mundo. No necesita muchas ocasiones para convertir.
Además:
- juega muy bien de espaldas;
- baja a asociarse;
- habilita a los extremos;
- es excelente de cabeza;
- y sigue siendo un especialista dentro del área.
Nunca conviene dejarle medio metro.
Un equipo lleno de velocidad
Otro punto fuerte inglés son las bandas. Con extremos rápidos y laterales muy ofensivos, Inglaterra intenta abrir la cancha constantemente. En los últimos partidos incluso surgió como alternativa Djed Spence, cuya velocidad llamó la atención de varios analistas ingleses como posible arma para complicar a Argentina durante los segundos tiempos.
La pelota parada
Históricamente Inglaterra siempre fue peligrosa en los tiros de esquina y los centros. No sólo por Kane, sino porque también cuenta con defensores altos y mediocampistas con excelente juego aéreo. Cada córner representa una ocasión clara.
Ahora lo importante: ¿Cuáles son sus debilidades?
A pesar de la enorme calidad individual, Inglaterra también mostró varios puntos vulnerables.
1. Puede sufrir cuando la presionan alto:
En varios partidos del Mundial le costó salir jugando cuando el rival fue intenso. No es un equipo que disfrute de partidos caóticos. Cuando pierde la tranquilidad aparecen errores poco habituales.
2. Depende demasiado de Bellingham
Quizá sea la principal diferencia respecto de otras selecciones. Cuando Jude Bellingham no encuentra espacios, Inglaterra pierde creatividad. Argentina seguramente intentará reducirle el tiempo para recibir y obligar a que otros generen fútbol.
3. La defensa no siempre transmite seguridad
Contra Noruega recibió varias llegadas peligrosas. México también logró complicarla durante varios pasajes del encuentro. Cuando los laterales avanzan mucho, quedan espacios detrás de ellos. Por estas razones, quizás Argentina puede intentar aprovechar justamente esas transiciones rápidas.
4. No siempre liquida los partidos
Inglaterra suele dominar largos pasajes, pero muchas veces deja con vida al rival. Eso explica por qué varios de sus encuentros terminaron resolviéndose con enorme sufrimiento.
¿Cómo puede ganarle Argentina?
Si Argentina quiere llegar a otra final mundialista, probablemente deba hacer varias cosas muy bien.
Ganar el mediocampo. Impedir que Bellingham y Rice controlen el partido.
Mover la pelota rápido. Inglaterra se siente cómoda defendiendo ataques previsibles, pero sufre cuando la circulación es veloz y aparecen cambios de frente.
Aprovechar los espacios detrás de los laterales. Cada vez que Inglaterra adelanta a sus defensores deja metros para correr.
No regalar pelotas paradas. Cada tiro libre lateral o córner puede transformarse en una ocasión de gol.
Mantener la calma. Este tipo de partidos suelen definirse por detalles. Inglaterra es experta en esperar el error del rival.
Una semifinal entre dos estilos
La sensación es que será un partido muy distinto al que Argentina jugó frente a Suiza. Inglaterra tiene más talento individual, más potencia física y probablemente el mediocampo más completo del torneo. Argentina, en cambio, llega con una identidad muy consolidada, un grupo acostumbrado a sufrir y una enorme capacidad para crecer en los momentos decisivos, aunque también ha mostrado cierta tendencia a complicarse partidos que parecía tener controlados.
En los papeles parece una semifinal absolutamente pareja. Si Inglaterra logra imponer su físico y su mediocampo, tendrá muchas posibilidades. Pero si Argentina consigue acelerar el juego, aislar a Bellingham y encontrar espacios a espaldas de los laterales ingleses, el sueño de otra final mundialista estará mucho más cerca.
