Hace 20 años, Lady Di encontraba la muerte en un túnel de París

Un Mercedes S280 negro circula veloz en medio de la noche parisina. En el túnel del Puente del Alma, cerca del Sena, la limusina choca contra un pilar. En el lugar hay “paparazzi” que toman las primeras fotos. “La princesa Diana está dentro”, dice uno de los presentes. Es la madrugada del 31 de agosto de 1997 y comienza el drama de París, la muerte de Lady Di, de la que este jueves se cumplen 20 años.

Diana de Gales, de 36 años, y su novio Dodi Al Fayed, de 42, habían salido de cenar del hotel Ritz, en la Place Vendôme, seguidos por fotógrafos de la prensa del corazón.

Ninguno de los cuatro ocupantes del Mercedes en el que iban llevaba puesto el cinturón de seguridad. Diana, gravemente herida, fue trasladada a un hospital donde murió poco después. Sólo sobrevivió el guardaespaldas, que viajaba en el asiento del copiloto.

Dody al Fayed murió en el acto.

Las investigaciones revelaron que el chofer conducía demasiado rápido al intentar escapar de los reporteros y que había ingerido alcohol y medicamentos.

“Tenía heridas muy graves en la cabeza pero todavía vivía (…) Pero precisamente las personas que habían ocasionado el accidente no ayudaron, sino que fotografiaron cómo murió en el asiento trasero”, lamentó su hijo menor, el príncipe Harry, en un documental realizado por la BBC con motivo del aniversario.

La justicia francesa abrió inmediatamente una investigación judicial. Nueve fotógrafos y un motorista que seguían a la princesa cuando se produjo el accidente fueron detenidos, pero posteriormente sus casos fueron sobreseídos.

La investigación, que se llevó a cabo bajo la mirada atenta del mundo entero, concluyó que el accidente se debió al estado de ebriedad del chofer y a la alta velocidad a la que conducía, entre 126 y 155km/h cuando ingresó al túnel.

La tesis de un complot, en el que estarían implicados los servicios secretos británicos y el duque de Edimburgo, marido de la reina Isabel II, mantenida por el padre de Dodi, el multimillonario egipcio Mohamed Al Fayed, fue descartada.

Una segunda investigación, esta vez realizada entre 2004 y 2008 en Reino Unido, confirmó que la muerte de Diana se debió a un “trágico accidente”.

¿Un misterioso Fiat blanco? Las investigaciones revelaron que el Mercedes en el que iba la princesa chocó contra un vehículo justo antes del accidente.

Una pareja francesa que estaba cerca del lugar del accidente explicó a la policía que vio a un Fiat Uno blanco. Unos 3.000 dueños de este tipo de auto fueron interrogados por la policía pero sin resultados, lo que alimentó las teorías conspirativas.

Pero en 2007 el conductor fue identificado. “El Fiat no fue responsable del accidente sino que fue golpeado durante el accidente”, reveló una fuente cercana.

Un Mercedes con una historia agitada

Un libro titulado “¿Quién mató a la princesa Diana?”, publicado en mayo por la editorial Grasset, reveló que el Mercedes que llevaba a Diana tuvo una historia agitada.

El primer propietario del coche, el magnate de la publicidad Eric Bousquet, lo compró en 1994. Tres meses después fue robado antes de ser hallado accidentado en un terreno cerca del aeropuerto parisino Charles de Gaulle.

El vehículo fue reparado íntegramente y fue adquirido por 40.000 euros por Etoile Limousine, la compañía de limusinas y vehículos de lujo que alquiló el coche al hotel Ritz, donde Diana y Dodi Al Fayed cenaron esa fatídica noche.

“Confiamos en ellos. Nos dijeron que había sido utilizada por uno de los directores de Mercedes Francia”, afirma el director de la compañía, Jean-François Musa.

“Pero rápidamente nos dimos cuenta que el vehículo tenía problemas cuando superaba los 70-80 km/h”. El auto fue enviado a Mercedes que aseguró no obstante que funcionaba normalmente, según Musa.

“¿Utilizaron piezas no conformes para reparar el vehículo?”, se interroga Musa, quien aseguró que los investigadores de la muerte de la princesa nunca lo interrogaron sobre este punto.

Cuatro meses antes del accidente el auto fue robado nuevamente, antes de ser abandonado en una autopista. Fue enviado a una concesionaria que realizó reparaciones que se elevaron a 17.000 euros y devuelto al grupo Etoile Limousine y al Ritz, donde fue escogido para transladar a Diana.

Pese a esto, durante la investigación no se habló nunca sobre una eventual responsabilidad de Etoile Limousine o de Mercedes France.

La tragedia sacudió profundamente a los británicos y a millones de personas en todo el mundo. Diana era la “reina de corazones”, capaz de consolar a personas afligidas o de dar la mano a un enfermo de sida, algo desacostumbrado entonces para un miembro de la familia real británica. Su naturalidad entusiasmaba.

La sociedad británica mostró un inmeso dolor por la muerte de Diana. Pero la Casa Real, en especial la reina Isabel, se mostró en un primer momento distante. La opinión pública lo interpretó como una muestra de frialdad y la popularidad de la familia real cayó.

La tumba de Diana está en una isla situada en un lago en Althorp, en una propiedad de su familia, y fue renovada con motivo del vigésimo aniversario.

 

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