5 errores comunes al cocinar salmón

El salmón es un pescado muy versátil: lo podés comer crudo, sellado, en hojaldre, muy dorado… las posibilidades son tan amplias como la imaginación del cocinero. Pero hay que tomar en cuenta que es muy delicado y si no le das el tiempo adecuado de cocción, podés terminar con una pieza seca y sin sabor.

Recoerdá que al elegirlo, debe estar fresco y tener buen olor. Después, el reto está en la cocina. Evitá los siguientes errores y sorprendé a tus invitados con un salmón bien cocido y sazonado.

Aquí lo que NO debes hacer:

Comprar pescado de baja calidad

El salmón no es un pescado barato y por eso mismo debes verificar que esté en buenas condiciones. No compres pescado de dudosa procedencia: alejate del pasillo de congelados y cajas selladas donde no se puede ver la frescura.

Quitarle la piel

A menos que la receta lo requiera, nunca le retires la piel. Lo mejor es conservarla, ya que ayuda a proteger la pieza y evita que pierda humedad.

Sazonar de más

El salmón tiene mucho sabor por sí solo, aprovechá su textura mantequillosa y resaltá el sabor con un poco de romero, aceite de oliva y sal. No más.

Cocinar el salmón con la piel hacia arriba

Colocá la piel sobre el sartén, así evitarás que se desbarate la pieza, después volteá con cuidado. De esta manera quedará crujiente por fuera y suave por dentro.

Dejarlo en el sartén

Al igual que con el pescado, un error común es que después de cocerlo, lo dejemos en el sartén. Si querés que el pescado conserve su color y jugo, lo mejor es servirlo inmediatamente.

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