¿Mujeres y niños primero? Según los expertos ocurre otra cosa

La frase y sus serias implicaciones sobre a quién salvar primero en una catástrofe tienen sus raíces en los naufragios de siglos pasados y fue popularizada por el tratamiento que dio Hollywood al desastre del Titanic.

Sale a la luz nuevamente en un momento en que, en muchas sociedades, se espera que las mujeres hagan casi todo lo que hacen los hombres. Los expertos dicen que la ley tácita del mar es un mito alimentado por Hollywood y una reliquia de la caballerosidad de la era victoriana.

“Los niños primero” parece ser un plan de acción de crisis ampliamente acordado, ya sea en un rescate de un desastre natural o de una toma de rehenes. Y las mujeres y los niños generalmente pagan un precio enorme en las crisis.

Pero otros estándares, como el de que las mujeres antes que los hombres, pueden llevar a polémicas tensas sobre cuáles vidas son más valiosas, y reflejan el impulso humano de clasificar a los demás.

Los expertos dicen que hoy en día la elección suele ser salvar primero a los más vulnerables, lo que incluiría a los niños, pero también a las personas mayores y los enfermos y heridos, sin importar su género. Cuando no se puede salvar a todos al mismo tiempo, los factores críticos parecen ser el ejercicio del liderazgo y de que todos los participantes tomen una decisión, generalmente entre ellos mismos y los demás.

Otras dinámicas pesan mucho, como el tiempo que tienen las personas antes de que un barco se hunda, así como las normas sociales y culturales de las personas involucradas.

“Lo que se considera ‘valioso’ es determinado por los actores que controlan la situación”, dice Edward Galea, profesor de la Universidad de Greenwich especializado en evacuación y conducta humana. En un incendio u otro desastre, son las personas directamente implicadas, como, por ejemplo, el capitán de un barco o los pasajeros. En una situación de rehenes, agrega, “son los actores externos”; en el caso de la guerra de Gaza, son una contienda política intensa y un mundo que observa.

“Por ejemplo, podría considerarse valioso para alguien que lo vean tratando liberar primero a los más vulnerables, o liberar primero a las mujeres y los niños, o ser neutral en cuanto a género y edad”, dijo Galea en un correo electrónico. No existe ninguna ley o reglamento que diga que las mujeres y los niños deben ser salvados primero; más bien, añadió, es una tradición arraigada en Hollywood.

SÁLVESE QUIEN PUEDA

En tiempo real, la conducta humana en las catástrofes suele ser la del sálvese quien pueda, según los expertos que han estudiado la dinámica. Con frecuencia no hay tiempo para considerar quién pertenece a qué grupo, o para discutir sobre los términos, como en la liberación de rehenes en tiempos de guerra. El liderazgo es clave; alguien tiene que salir primero.

En Italia, en 2012, ese alguien fue Francesco Schettino, el capitán del crucero de lujo Costa Concordia, que lo estrelló contra un arrecife y zozobró frente a la isla toscana de Giglio. Murieron 32 personas. Schettino cumple una condena de 16 años de prisión por homicidio involuntario, provocar un naufragio y abandonar un barco antes de que todos los pasajeros y la tripulación hubieran evacuado.

UNA LARGA HISTORIA DE MUJERES Y NIÑOS PRIMERO

La norma ética de mujeres y niños se atribuye generalmente al hundimiento del HMS Birkenhead, en 1852, a unas pocas millas náuticas de la costa de Sudáfrica. En las primeras horas del 25 de febrero, con unas 638 personas a bordo, el barco de vapor chocó contra una roca frente a Danger Point. El agua inundó el casco delantero y el equipo utilizado para bajar la mayoría de los botes salvavidas no funcionó correctamente, según relatos de la época.

Al teniente coronel británico Alexander Seton, de 38 años, se le atribuye ampliamente haber comprendido, cuando el barco se sumergía, que los hombres que huían hundirían los pocos botes salvavidas en funcionamiento, que estaban llenos de mujeres y niños.

Dio la orden a su tripulación: “Les imploro que no hagan esto y les pido a todos que se mantengan firmes”. Así lo hicieron, según múltiples relatos de sobrevivientes. El Museo del Ejército Nacional de Gran Bretaña dice que entre los 193 que sobrevivieron se encontraban las 26 mujeres y niños a bordo.

Así nació lo que llegó a conocerse como “el entrenamiento Birkenhead”, mediante el cual las mujeres y los niños eran los primeros en ser puestos a salvo en los naufragios. “Quedarse de pie y permanecer firme en el entrenamiento de Birkenhead es un maldito bocado difícil de roer”, escribió Rudyard Kipling en 1896.

El simulacro se asociaría más estrechamente con el hundimiento del RMS Titanic, el 15 de abril de 1912, en el que murieron al menos 1.500 de las más de 2.200 personas a bordo. Los relatos difieren, pero los testimonios de las investigaciones posteriores indican que alguien o algunos, desde el capitán Edward Smith hasta varios pasajeros, dieron prioridad a poner a mujeres y niños en los botes salvavidas, ya que no había suficientes para evacuar a todos a bordo.

Al final, el 70% de las mujeres y los niños se salvaron en comparación con solo el 20% de los hombres, según un estudio de 2012 realizado por dos economistas de la Universidad de Uppsala en Suecia. La película “Titanic”, de 1997, inmortalizó la orden cuando el actor Leonardo DiCaprio dice las palabras “las mujeres y los niños primero” durante una escena clave.

No es así como suelen desarrollarse las evacuaciones y los rescates en la vida real, según uno de los autores del estudio de 2012, que analizó 18 desastres marítimos a lo largo de tres siglos. El Titanic fue la excepción, según Mikael Elinder, porque el liderazgo influyó en la conducta de la tripulación.

“No vemos esto en la mayoría de los naufragios; solo caos”, dijo Elinder. “Cuando existe una amenaza de pérdida de vidas, uno intenta salvarse a sí mismo”.

En la mayoría de los naufragios, según el estudio, las mujeres tienen una desventaja de supervivencia en comparación con los hombres. Los capitanes y la tripulación sobreviven a una tasa significativamente mayor que los pasajeros. Y resultó que algunos sobrevivientes hablaron más tarde sobre hombres que intentaron salvarse.

También se hicieron otras distinciones, según Lucy Delap, de la Universidad de Cambridge, historiadora del feminismo en Estados Unidos y Gran Bretaña.

“Resultó que no todas las mujeres merecían la misma protección en el mar”, escribió en 2012. “Las mujeres de clase baja, esposas de marineros o soldados, o mujeres emigrantes pobres, con frecuencia fueron excluidas de la regla, y las mujeres de color fueron igualmente marginadas”.

Deja un comentario