Una isla que prohíbe la entrada a las mujeres podría ser Patrimonio Mundial de la UNESCO

El próximo 2 de julio la UNESCO podría estar en el centro de una controversia mundial si, como se espera, declara Patrimonio de la Humanidad a una remota isla japonesa donde se prohíbe la entrada de las mujeres.

Okinoshima, en el suroeste de Japón, prohíbe la entrada de las mujeres a causa de la “impureza” de la menstruación. Sólo permite que los hombres la visiten por razones religiosas e incluso los visitantes masculinos tienen severas restricciones: no se les permite llevarse ningún recuerdo al continente, ni siquiera una hoja de hierba, dice el periódico Asahi Shimbun.

En la isla se encuentra el Santuario Okitsu, parte del Gran Santuario de Munakata, en honor a la diosa del mar. El único habitante de la isla de 240 acres es un sacerdote Shinto, encargado de oficiar y velar por la seguridad.

El festival tradicional se realiza en el mes de mayo.

Durante siglos, en Okinoshima se han realizado numerosos rituales religiosos por la seguridad de los buques y también canjes comerciales con los pueblos de la península coreana y China, entre los siglos cuarto y noveno.

Unos 80.000 artefactos traídos como regalos han sido descubiertos en la isla, incluyendo anillos de oro coreanos y fragmentos de una copa de cristal que se cree provino de Persia -actual Irán-. Todos han sido designados como tesoros nacionales.

Han pasado los siglos, pero los tabúes religiosos persisten en la isla y, además de la prohibición de las mujeres, los visitantes masculinos primero deben desnudarse y realizar un ritual de limpieza y nunca deben revelar los detalles de su viaje.

Una designación de la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad -el número 17 para Japón- sin dudas acrecentaría el interés por la remota isla japonesa, y potencialmente, el turismo.

Pero esto al parecer no cambiará las costumbres ancestrales que rigen el lugar.

“Nuestra postura se mantendrá sin cambios, incluso si está registrado en la lista del Patrimonio Mundial”, dijo un funcionario del santuario Munakata al Mainichi Daily, “Continuaremos regulando estrictamente las visitas a la isla”.

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