Según un estudio, escuchar heavy metal es bueno para el stress

El heavy metal desafía una arraigada creencia popular. Un estudio de la Universidad de Queensland, en Australia comprobó, para sorpresa de un alto porcentaje de la sociedad, que escuchar ese tipo de música “disminuye la hostilidad, la irritabilidad y el estrés”.

El trabajo descubrió también que la música extrema “regula la tristeza y potencia las emociones positivas”. El cambio más significativo encontrado por los encargados del estudio, Leah Sharman y el doctor Genevieve Dingle fue el nivel de “inspiración que sentían”.

Para desarrollar la investigación fueron convocadas en forma directa o por avisos en Internet, 39 personas entre 18 y 34 años. Y el 60% de ellos escucha heavy metal, el 17,5% death metal, un 15% el progressive metal y 12,5% música punk, entre otros géneros musicales.

Según consignó el diario Clarin, a quienes participaron en el estudio, primero se los sometió a 16 minutos de “inducción a la ira”, en donde debieron hablar de temas que les provocasen cierto malestar como el trabajo y el dinero. En el siguiente tramo pudieron escuchar música –y eligieron los temas del metal, hardcore, emotional, punk o sreamo, entre otras–, durante 10 minutos. Y en el capítulo final sólo debieron estar en absoluto silencio diez minutos.

La mayoría de los encuestados tenía una estrecha relación con esta clase de música: el 41% canta o tocaba un instrumento, el 44%, compone temas musicales y el 23% había enseñado música.

Para la investigación que fue publicada en Frontiers in Human Neuroscience y que destacó el diario británico The Guardian, el heavy pesado ayuda a los oyentes a “procesar su rabia. Cuando sienten rabia u odio, los fans de la música extrema la escuchan para poder regular su ira”.

El doctor Sharman expresó que “un objetivo secundario del estudio era ver qué tipo de música seleccionarían los participantes enojados de su lista de reproducción”. “Fue interesante que la mitad de las canciones elegidas contenía temas sobre la ira o la agresión, y el resto abarcaba temas como aislamiento y tristeza, aunque no exclusivamente”, agregó.

El análisis destacó que las personas consultadas escuchaban música extrema para mejorar otros estados de ánimo negativos como la tristeza (en un 74%) y con menor frecuencia, la ansiedad, el 33%. Pero una abrumadora mayoría declaró que escuchaban esta música para mejorar su felicidad (fue el 87%) y para mejorar su bienestar (100%).

“Se requiere más investigación para replicar estos hallazgos en contextos sociales naturales, y para investigar las posibles contribuciones en esta relación entre escuchar música extrema y el procesamiento de la ira”, recalcaron los investigadores.

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