La mejor estrategia para evitar que te alcance un rayo

Se estima que unas 24 mil personas mueren al año por causa de los rayos. En muchas ocasiones estos incidentes fatales pueden evitarse si tomamos precauciones y sabemos qué hacer cuando se desata una tormenta eléctrica.

Si estás al aire libre, lo primero que debés hacer es buscar un refugio. Idealmente una casa o un edificio. Una vez dentro, la Oficina de Meteorología de Australia recomienda cerrar puertas y ventanas, y mantenerte lejos de las aberturas, incluyendo las casas que utilicen leña.

El Centro Espacial Kennedy de la NASA sugiere además alejarse de televisores, computadoras y otros dispositivos electrónicos.

Las cañerías también pueden ser peligrosas. Otro lugar donde podés refugiarte es en un auto. No olvidés mantener las ventanas cerradas.

Si te alcanza un relámpago, éste tocará las partes metálicas del vehículo antes de tocar tierra a través de las ruedas. Por eso lo mejor es quedarse en el medio y no recostarse contra las puertas.

Si estás afuera, lo mejor que podés hacer es convertirte en un blanco lo más pequeño posible. Para ello, ponte en cuclillas con los pies juntos, apoya las manos en las rodillas y mete la cabeza adentro, recomienda la Sociedad Real para la Prevención de Accidentes de Reino Unido (Rospa, por sus siglas en inglés).

Baja inmediatamente de zonas elevadas como por ejemplo colinas, o la cornisa o cima de una montaña.

No busqués refugio bajo un árbol aislado o alto: se estima que una de cada cuatro personas alcanzadas por un rayo están bajo un árbol. Y alejáte de objetos que puedan conducir electricidad, como vallas de alambre de púa, molinos, entre otros.

Si estás en el agua, sal de allí lo más rápido posible, ya que el agua puede transmitir la electricidad de rayos que están más lejos.

¿Viene o se va?

Para saber si la tormenta se acerca a lugar donde estás o se aleja hay un truco muy simple. Tenés que contar la distancia que hay entre el rayo y el trueno. Si la distancia aumenta después de varios rayos, quiere decir que la tormenta se está alejando. Si se acorta, la tormenta se dirige hacia vos.

Para tratar de entender si corrés peligro o no y si es importante buscar protección, los expertos utilizan la regla que se conoce como 30/30: cuando la distancia entre el trueno y el rayo es de 30 segundos o menos, debes buscar refugio.

Otra recomendación: permanece resguardado hasta por media hora después de que escuchés el último trueno, para asegurarte de que no te agarre un rayo distante.

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