Los mejores libros de ciencia ficción

La ciencia ficción es un género en el que hay obras maestras, que no sólo los amantes de este género pueden disfrutar, sino que atraen a todo tipo de lectores. El interés que suscita ha quedado más que demostrado por el auge de series como Stranger Things o en su momento Lost, y ni hablemos de películas como Dune, Solaris o Blade Runner. Si tenés ganas de ingresar en este fascinante mundo, pero no sabés por dónde hacerlo, aquí te dejamos una lista de nuestros libros favoritos de ciencia ficción. No están todos, pero es un buen comienzo.

 

 

20000 leguas de viaje submarino de Jules Verne (1869)

Veinte mil leguas de viaje submarino es una novela apasionante, narrada en primera persona por el profesor francés Pierre Aronnax, notable biólogo a quien el atormentado capitán Nemo hace prisionero a bordo del submarino Nautilus. El capitán es un sabio desengañado de la raza humana, con un ansia de justicia implacable, no exenta de un deseo de venganza. El libro te captura desde el primer momento, te sientes como un pasajero más, como Aronnax, el homérico Nemo o el arponero canadiense Ned Land; te vuelves espectador de escenarios vedados a la mirada humana y visitas la profundidad de los abismos marinos. De Verne dijo Isaac Asimov, que es “el primer escritor de ciencia ficción del mundo”, y también, un visionario, pues muchos de sus más de sesenta libros anticipan eventos y tecnologías futuras.

  

 

La máquina del tiempo de H. G. Wells (1895)

La primera gran historia de viajes en el tiempo, aunque el autor no entra en paradojas temporales, más bien tiene una clara finalidad moralizadora. Un científico victoriano inventa una máquina que le permite viajar hasta el año 802701, se encuentra con una sociedad de personas altamente evolucionada, los Eloi, para quienes el sufrimiento, aparentemente, ha sido reemplazado por el refinamiento y la armonía. Sin embargo, las primeras impresiones son engañosas, y su descubrimiento de la verdadera relación de los apacibles Eloi con los siniestros Morlocks, criaturas del subsuelo, le lleva a una visión horrible del destino de la humanidad que tiene sus raíces en su propia época. La evolución social y política que plantea esta obra sigue siendo, más de un siglo después de su publicación, tan relevante y plausible como terrorífica.

 

 

Un mundo feliz de Aldous Huxley (1932)

Un clásico destacado de la sátira distópica, Un mundo feliz ofrece una visión brillante y aterradora de una sociedad sin alma, y de un hombre que descubre el coste humano del conformismo. La novela describe un mundo en el que finalmente se han cumplido los peores vaticinios: triunfan los dioses del consumo y la comodidad, y el orbe se organiza en diez zonas en apariencia seguras y estables. Sin embargo, este mundo ha sacrificado valores humanos esenciales, y sus habitantes son procreados in vitro a imagen y semejanza de una cadena de montaje. Las drogas aprobadas por el gobierno y el sexo recreativo aseguran que todos sean consumidores felices e incuestionables; las emociones confusas han sido anestesiadas y los apegos privados se consideran obscenos. La ingeniosa fantasía futurista de Huxley arroja una luz reveladora sobre el presente. Es un libro ameno y revelador, que invita a una reflexión que quizás sea hoy más necesaria que hace 90 años.

  

 

1984 de George Orwell (1948)

1984 es la escalofriante profecía de George Orwell sobre el futuro. Y aunque 1984 ya ha pasado, su visión distópica de un gobierno que hará cualquier cosa para mantener el poder a través del control es más oportuna que nunca… En realidad está basada en los regímenes totalitarios de su tiempo, el estalinista de la URSS y el nazismo de Alemania. La acción transcurre en el año 1984, en Londres, una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de ese engranaje perverso y su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos. Hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete. 1984 es tan poderosa que resulta absolutamente convincente de principio a fin. Es innegable el poder de esta novela, su influencia en la imaginación de múltiples generaciones de lectores, la fuerza de su mensaje, incluso del lenguaje que en ella se utiliza. Se han hecho populares en el discurso político términos como “policía del pensamiento” o “sociedad orwelliana” para referirnos a una sociedad donde se manipula la información y se practica la vigilancia masiva y la represión política y social.

 

 

Yo, robot de Isaac Asimov (1950)

Yo, robot, es una colección de relatos que se basa en algo también muy actual, la rebelión de las máquinas. Es probablemente la obra más famosa de la saga de La Fundación. Las tres leyes de la robótica, a las que en obras posteriores Asimov añadiría alguna más, constituyen las normas que rigen el comportamiento en los conflictos entre humanos y robots. Los relatos, que tienen casi siempre como protagonista a Susan Calvin, experta en robopsicología, muestran diferentes situaciones a las que tendrán que enfrentarse distintos especialistas en robótica. En todos se plantean paradojas sobre la situación del hombre actual en el universo tecnológico, que a veces se explican por errores de funcionamiento de los robots y otras por la creciente complejidad de su programación. Los relatos se pueden leer de forma independiente, pero juntos funcionan como el engranaje de un reloj.

   

    

 

Crónicas marcianas de Ray Bradbury (1950)

Una colección de relatos, también de 1950, que dan cuenta de la llegada y colonización de Marte por parte de una humanidad que huye de un mundo al borde de la destrucción. Los colonos llevan consigo sus deseos más íntimos y el sueño de reproducir en el Planeta Rojo una civilización similar a una sociedad estadounidense de postal. Pero también llevan sus miedos ancestrales, que se traducen en odio a lo diferente, y las enfermedades que diezmarán a los marcianos. Es un libro de aventuras pero también una crítica, a la guerra y al impulso autodestructivo del hombre, al racismo y a la censura. También ahonda en el tema de la pequeñez del hombre ante la naturaleza y el universo. Su estilo, conmovedor, nostálgico y sensible, ha hecho que se le reconozca como el poeta de la ciencia ficción.

 

  

  

 

Fahrenheit 451 de Ray Bradbury (1953)

451º Fahrenheit es la temperatura a la que arde el papel y corresponde a 232,8º Celsius. Es una novela distópica, publicada en 1953, que sucede en un mundo en el que los libros se queman, y los queman los bomberos. Es la historia del bombero Montag, que de pronto cobra conciencia de lo que está haciendo, se cuestiona por qué hay que quemar libros, por qué está prohibido pensar. En una entrevista de radio de 1956, Bradbury afirmó haber escrito Fahrenheit 451 ante la amenaza de la quema de libros de la era McCarthy. Es un libro más actual que nunca, en la que los libros no se queman, pero existe todo tipo de ruido que dificulta el pensamiento crítico.

 

  

  

 

 

El hombre en el castillo de Philip K. Dick (1962)

Muchos creen que ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, la novela que inspiró la mítica Blade Runner, es la mejor obra de Philip K. Dick. Sin embargo, pocos reparan en El hombre en el castillo, obra con la que ganó un premio Hugo. Publicada en 1962, narra la vida en un mundo alternativo quince años después de que las fuerzas del Eje –Alemania, Italia y Japón– hayan derrotado a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. Es una de las mejores historias de mundos paralelos (en el sentido a un mundo paralelo a lo que de verdad ocurrió en la historia). No tiene un eje argumental, sino distintas líneas argumentales interconectadas, donde aparecen espías, judíos escondidos, gente de todo tipo que lucha por sobrevivir en unos Estados Unidos ocupados. Contiene hasta una ucronía dentro de otra, en la forma de un libro ficticio llamado La langosta se ha posado que leen muchos de los protagonistas de la novela y que muestra un mundo alternativo en donde el Eje perdió la guerra bastante similar al los hechos históricos sucedidos en la vida real.

 

 

Dune de Frank Herbert (1965)

Publicado en 1965, Dune es un libro que ha dado pie a la creación de dos sagas paralelas ubicadas en el mismo universo ficticio. Es la historia de Paul Atreides, un adolescente marcado por un destino singular, dotado de extraños poderes, abocado a convertirse en dictador, mesías y mártir. La acción tiene lugar a más de 10 000 años en el futuro, en un planeta desértico de nuestra galaxia, Arrakis, también conocido como Dune, que pertenece a un imperio feudal. Allí los humanos que viven en la miseria, se dedican a la recolección la melange, una especia muy apreciada en todos los confines del imperio. Una obra con personajes muy conseguidos, una trama muy interesante y un desarrollo muy cuidado. La saga hará las delicias de los seguidores de Juego de Tronos y de El señor de los anillos, hay historias similares de familias, tribus, intrincadas luchas de poder dentro de un complejo universo religioso y socio-político. Un libro con personajes muy conseguidos, una trama muy interesante y un desarrollo muy cuidado. A ver qué tal la nueva película: a mí, la adaptación de David Lynch no me entusiasmó.

 

 

La mano izquierda de Ursula K. Le Guin (1969)

Esta novela, publicada en 1969 y galardonada con los premios Hugo y Nebula, relata la historia de Genly Ai, humano enviado al planeta Gueden, también llamado Invierno por su gélido clima, con el propósito de contactar con sus habitantes y proponerles unirse a la liga de planetas conocida como el Ecumen. La obra es un sutil y revolucionario retrato de un mundo en el que los habitantes cambian de género indistintamente durante periodos breves de fervor reproductivo. Le Guin, la gran dama de la ciencia ficción, se refirió después a su novela como un “experimento de pensamiento” diseñado para explorar la naturaleza de las sociedades humanas. El aislamiento y el exilio son los grandes temas de la novela; que habla además de la soledad de la nieve, con escalofriantes descripciones del frío, y de la relación entre un guedeniano y un terrícola de la Tierra. Es una extraordinaria novela de traición, lealtad, amor y supervivencia.

 

 

 

La guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams (1979)

Es el primer libro de cinco que conforman la famosa “trilogía en cinco partes” de Douglas Adams. Es un ejemplo de que la ciencia ficción no está reñida con el humor, no todo son tragedias apocalípticas, bueno, también es apocalíptico, pero te sorprenderás a ti mismo riendo a carcajadas. Es disparatada y desternillante. Narra la historia de Arthur Dent, quien, segundos antes de que la Tierra sea demolida para dar paso a una autopista galáctica, escapa del planeta gracias a un amigo, que se ha hecho pasar por un actor desempleado durante los últimos quince años, pero que en realidad es un extraterrestre emparentado con un pirata esquizoide de dos cabezas. En su nave conocerá al resto de personajes que lo acompañarán: un androide paranoide y una terrícola que, como él, ha logrado huir. La guía del autoestopista galáctico salió a la luz por primera vez en 1978 en forma de novela radiofónica, el libro, los libros, llegaron después dado el tremendo éxito de la serie. Una obra divertidísima.

 

 

La carretera de Cormac McCarthy (2006)

En realidad esta novela de 2006 tiene más de ficción que de ciencia, y tal vez no debería estar en esta selección, pero no puedo evitar recomendarla porque cuando la leí, me cautivó. Narra una historia postapocalíptica del viaje al sur de Estados Unidos de un padre y su hijo a través de un parajes literalmente quemados por lo que parece haber sido un reciente holocausto nuclear. La civilización ha sido aniquilada y apenas queda vida en la Tierra. Se enfrentarán a múltiples peligros, al hambre voraz y a las bandas de caníbales que asolan un país donde la barbarie campa a sus anchas, sin más que una pistola para defenderse. El amor de un padre por su hijo es la única luz en un lugar oscuro y tenebroso. La carretera es una reflexión inquebrantable sobre lo peor y lo mejor de lo que somos capaces: la destrucción final, la tenacidad desesperada y la ternura que mantiene a dos personas vivas ante la devastación total. Un libro duro, como la carretera por la que transitan padre e hijo, pero también hermoso y conmovedor. La obra fue galardonada con el premio Pulitzer en 2007. Si te gustan los mundos postapocalípticos, otra novela que te va a encantar es Soy leyenda de Richard Matheson.

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