Las diferencias entre el colesterol bueno y el colesterol malo

Se estima que los problemas del corazón y los accidentes cerebrovasculares producen la muerte de más de 12 millones de personas en todo el mundo cada año, estando íntimamente relacionados con los factores de riesgo. La presión arterial es causa de un 50% de las enfermedades cardiovasculares. Al colesterol se le atribuye una tercera parte de esas enfermedades. La falta de actividad física, el tabaquismo y el bajo consumo de frutas y verduras son responsables de un 20% cada uno.

El colesterol es una sustancia grasa transportada en la sangre que sirve para la generación de tejidos y hormonas, elementos indispensables para un adecuado funcionamiento del cuerpo humano; sin embargo, valores elevados pueden ser deletéreos a largo plazo.

Básicamente proviene de dos fuentes: una “externa”, que es la que consumimos con las comidas, y otra “interna” producida por el hígado. Al mismo tiempo, en forma simplificada, podríamos dividirlo en dos tipos de colesteroles. Como se les dice vulgarmente, uno “bueno” y otro “malo”, y tiene que ver con su efecto protector o dañino respectivamente sobre las arterias de todo el cuerpo.

Al colesterol “malo”, llamado científicamente LDL (low density lipoproteins o lipoproteínas de baja densidad), se lo considera de esta forma porque se deposita en las paredes de las arterias en forma de sarro generando las placas de colesterol, pudiendo estrechar la luz de las mismas hasta generar una oclusión y síntomas como el ataque al corazón, accidentes cerebrovasculares o amputación de las piernas.

El “bueno” o HDL (high density lipoproteins o lipoproteínas de alta densidad) podríamos decir que tiene un efecto contrario al LDL, y consiste en extraer el colesterol depositado en las arterias hacia el hígado y así poder eliminarlo del organismo.

Se entiende que las personas que tienen niveles de LDL por encima de lo normal van a tener mayor predisposición a tener problemas en las arterias. Por el contrario, valores elevados de HDL tendrían un efecto protector, disminuyendo el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.

Para el estudio de los valores de colesterol se puede analizar el perfil lipídico con una extracción de una muestra de sangre, en lo posible con 12 horas de ayuno, considerándose normales a los siguientes valores:

Colesterol Total: menor de 200 mg/dl.

LDL: depende de los factores de riesgo y antecedentes cardiovasculares. Siempre menos de 160 mg/dl y en ciertos pacientes menos de 70 mg/dl.
HDL: entre 40 y 60 mg/dl.

Para mantener los niveles dentro de lo normal y saludable es recomendable tomar algunas medidas, entre las que se encuentra la actividad física, una alimentación saludable y evitar ciertos hábitos perjudiciales como el tabaquismo y el consumo en exceso de alcohol.

En algunos casos, y a consideración del médico, se pueden utilizar ciertos medicamentos para reforzar el resultado de estos hábitos saludables.

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