“La Balsa”, la primera grabación del rock argentino, cumple 50 años

Compuesta en pocos minutos, casi en secreto y durante la madrugada en el baño de un bar de Buenos Aires, “La Balsa” cumple hoy, 19 de junio, medio siglo de su grabación, que inauguró el llamado rock argentino e influyó en la música de la región.

Se trata de una canción de Litto Nebbia y José Alberto Iglesias (Tanguito o Ramsés VII) famosa por la interpretación de la banda Los Gatos y es considerada la canción fundadora del rock nacional argentino y una de las primeras y más influyentes del rock en español.

Fue compuesta en la madrugada del 2 de mayo de 1967 por Litto Nebbia y Tanguito en el baño de caballeros de la pizzería La Perla del Once, ubicada en la esquina de las avenidas Rivadavia y Jujuy, en la ciudad de Buenos Aires.

Los Gatos la grabaron el 19 de junio y fue lanzada el 3 de julio de 1967, superando los 250.000 discos vendidos y desatando en Argentina el furor juvenil por el rock en español. Ha sido considerada por la Revista Rolling Stone y la cadena MTV como la mejor canción del rock argentino de todos los tiempos.

Como con muchos otros temas del rock & pop nacional e internacional, ha sido habitual sugerir que “La balsa” tiene un «mensaje encubierto» referido al consumo de drogas ilegales. Lo cierto es que en Buenos Aires, en la segunda mitad de los años sesenta, las anfetaminas eran la única droga más o menos disponible para los estudiantes y músicos roqueros y que al año siguiente de componer “La balsa”, uno de sus autores, Tanguito adquirió una seria adicción a las drogas que lo dañó tanto personal como artísticamente y jugó un papel importante en su desequilibrio mental y finalmente su muerte.

Luis Alberto Spinetta ha dicho que: “Tanguito es un compositor maravilloso, cuya única desgracia fueron las malas compañías que lo llevaron a las drogas hasta que éstas lo aniquilaron”.

Pero también es cierto que para toda una generación de jóvenes que adhirieron al sentido ético y estético propuesto por “La balsa”, para quienes la canción no estaba relacionada con las drogas, sino con la libertad y el deseo de seguir un camino propio, distinto del que habían trazado sus padres para ellos. A diferencia de lo que sucedió en el movimiento rock norteamericano o británico, las drogas ilegales tuvieron un lugar marginal en el movimiento juvenil argentino de los años 60 y 70, más orientado a la revolución sexual (sobre todo contra la tradicional doble moral sexual diferenciada para varones y mujeres) y a las pautas sobre presentación personal.

Como ha contado Litto Nebbia, coautor del tema, inicialmente Tanguito había propuesto iniciar una canción con la frase “estoy muy solo y triste en este mundo de mierda”. Se trataba de una expresión contundente, característica del espíritu del movimiento juvenil roquero en su etapa contracultural, iniciada mundialmente con el encuentro entre The Beatles y Bob Dylan el 28 de agosto de 1964 y que estaba a punto de estallar unas semanas después en Estados Unidos, con el Verano del amor que dio nacimiento al movimiento hippie.

La cruda frase inicial de Tanguito fue modificada por Litto Nebbia para establecer la definitiva: “Estoy muy solo y triste acá, en este mundo abandonado”. “Le saqué eso porque no me gustaba. Para qué, si ya sabemos que es un mundo de mierda, ¿no? No me gusta decir «puta madre» así porque sí”, dijo una vez Nebbia.

Litto Nebbia tenía 18 años cuando compuso “La balsa”. Había nacido en Rosario (Santa Fe) en 1948. Hijo de músicos de bajos recuerdos, se crió como músico con varias influencias y trabajó como tal desde que era un niño, abandonando por esa razón el colegio. En 1964, con 16 años, se integró a un grupo de rock llamado inicialmente los Wild Cats, luego traducido a Los Gatos Salvajes, que cantaban en inglés, liderado por Ciro Fogliatta. La banda logró cierto reconocimiento, mudándose a Buenos Aires, debido a un contrato para actuar en el exitoso programa de TV, La Escala Musical. Los Gatos Salvajes lanzaron en 1965 un álbum titulado Bajo la rambla. Ese año se interrumpió el contrato en la televisión y Nebbia decidió quedarse en Buenos Aires, consiguiendo trabajo como bajista en La Cueva, un precario y pequeño salón musical alquilado por el cantante Sandro, que sería convertido en el principal reducto under del rock argentino. Poco a poco Litto Nebbia fue consiguiendo que fueran contratados músicos amigos, hasta que en 1966 era su nuevo grupo, Los Gatos (Litto Nebbia, Ciro Fogliatta, Kay Galifi, Alfredo Toth y Oscar Moro), el que se desempeñaba en La Cueva. Simultáneamente La Cueva comenzó a convertirse en el único sitio roquero de Buenos Aires, volviéndose lugar de concentración de los pocos músicos que por entonces tenía el género.

Luego de componer “La balsa”, Litto Nebbia se hizo famoso con Los Gatos y se convirtió en la primera estrella de rock de Argentina. En 1969 inició una exitosa carrera solista. Durante la dictadura militar llamada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) fue detenido varias veces y amenazado de muerte, por lo que debió exiliarse en México, volviendo al país en 1983 una vez recuperada la democracia. Fundó el sello independiente Melopea. Luego de dejar Los Gatos publicó 78 álbumes.

José Alberto Iglesias Correa, Tanguito o Ramsés VII, tenía 21 años cuando compuso “La balsa” junto a Litto Nebbia. Había nacido en Caseros, en el cordón industrial de Buenos Aires, en 1945. Hijo de un vendedor ambulante y una empleada de servicio doméstico. Abandonó el colegio y se dedicó a cantar canciones de rock & roll en barrios suburbanos de Buenos Aires. También se destacó como bailarín, de donde obtuvo su sobrenombre.

Llegó a compartir escenario con Sandro y Los de Fuego, los Pick Ups y los Bobby Cats. En 1963 formó una banda de rock, Los Dukes, con quienes ese año grabó un sencillo, interpretando el tema “Decí por qué no querés”, de Palito Ortega y Dino Ramos, y otro de su autoría, “Mi Pancha”. En 1964 los Dukes sacaron un nuevo sencillo con los temas Carnaval, carnaval de Ball y Roger (en versión castellana y arreglos de Santos Lipesker) y “Maquillada” de Freddie Cora. Aunque los discos fracasaron, Los Dukes tenían un gran éxito en vivo realizando once conciertos por fin de semana. En 1966 abandonó Los Dukes y empezó a frecuentar La Cueva, pasando a ser parte del núcleo básico de músicos que allí se reunía.

Luego de componer “La balsa”, Tanguito realizó algunas presentaciones en televisión (Sábados Circulares de Mancera y Sábados Continuados). En 1968 grabó un simple para RCA acompañado por la notable orquesta de Horacio Malvicino, con dos temas propios, “La princesa dorada” (en coautoría con Pipo Lernoud) y “El hombre restante” (en coautoría con Javier Martínez). Salieron a la venta bajo el nombre de “Ramsés VII”, pero la placa pasó inadvertida.

Tanguito se hizo gravemente adicto a las drogas, lo que lo llevó a ser reiteradamente detenido y enviado a prisión, al mismo tiempo que se deterioraba su salud mental, llegando a ser internado y sometido a tratamiento de electroshock en la Unidad Penitenciaria del Hospital Borda. Entre 1969 y 1971 el sello independiente Mandioca realizó varias grabaciones desprolijas e improvisadas de interpretaciones de Tanguito acompañado con su guitarra. En 1972 pocas horas después de haber escapado del neuropsiquiátrico, cayó de un tren en Puente Pacífico (Palermo), muriendo a consecuencia de las heridas. En 1973, Mandioca publicó varias de las grabaciones de Tanguito en un álbum póstumo titulado Tango. En 1993 la película Tango feroz: la leyenda de Tanguito terminó de hacer de Tanguito un mito nacional, aunque en gran parte mostrando una imagen muy distorsionada de como era él realmente.

 

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