Elvis Presley: Hace 40 años, el mundo del rock perdía a su rey

Atiborrado de pastillas y comida chatarra, y opacada su fama desde hacía más de una década por la llamada “invasión británica”, encabezada por Los Beatles y Los Rolling Stones, moría hace 40 años, de un ataque cardíaco el otrora “Rey del Rock and Roll”, el hombre que con su voz y sus osados movimientos de pelvis causó una revolución cultural que sacudió la modorra de la sociedad de la posguerra en los años ’50.

Más allá del derrotero que sufrió su vida y su carrera artística a partir de la década del ’60, la importancia de Presley en la cultura popular resulta fundamental, tanto por el hecho de haber sacado del aburrimiento a toda una generación que veía condenada su existencia a cumplir determinados mandatos sociales sin posibilidad de rebelión, como por haber puesto en marcha un nuevo género musical.

En tal sentido, su influencia despertó en destacados artistas su amor por el rock y los empujó a intentar una carrera en la música, tal el caso de los propios Beatles, quienes individualmente abrazaron esta actividad gracias a Elvis.

Elvis nació en Tupelo, en el estado de Mississ

 

ippi, en condiciones de pobreza. Su padre era un empleado informal y su madre una costurera. A los diez años sus padres le regalaron una guitarra de 7,9 dólares en lugar de lo que más ansiaba: una bicicleta. En la escuela, donde lo hostigaban con frecuencia, aprendió a tocar solo y gracias a su musicalidad y su experiencia en el coro de la iglesia pronto pudo tocar profesionalmente.

En 1954 llegó “That’s All Right”, su primer álbum de rock and roll. Los oyentes llamaban a la estación de radio local para pedir que repitieran la canción. La volvieron a tocar hasta 15 veces. De ahí en adelante, su carrera tendría un ascenso meteórico con más de mil millones de discos vendidos, tres Grammys, la incorporación a varios salones de la fama y la participación en más de 30 films de Hollywood. Hay sellos postales con su rostro y sus discos son vendidos hasta hoy en todo el mundo.

Pero el exitoso músico, amado por sus fans, era también un hombre solo y atormentado. Durante su servicio militar en la ciudad alemana de Friedberg, de 1958 a 1960, conoció a Priscilla Beaulieu, la hija de 14 años de un soldado, y se casaron en 1967. A los nueves meses nació la hija de ambos, Lisa Marie. Pero la pareja se separó rápidamente. Priscilla se refirió a ese tiempo como un círculo vicioso de estimulantes, sedantes y somníferos, y dijo que Elvis le dedicaba poco tiempo a su familia. Se divorciaron en 1973.

Elvis sufría, también por el hecho de que sabía que su estrella se desvanecía. Los Beatles y The Rolling Stones eran las nuevas estrellas. Sus fans no lo reconocían más: se presentaba hinchado y ebrio sobre el escenario.

En junio de 1977 brindó su último concierto ante casi 20.000 personas en Indianápolis. “Lucía horrible, realmente horrible”, dijo Jacque Quick, por entonces de 30 años, a la emisora WIBC. “Obviamente sabíamos que no estaba bien de salud, pero dio un buen concierto”. Jeannie Drews, de entonces 16 años, lo describió en el “Greensburg Daily News” como el “concierto de su vida”. “Realmente daba todo. Estar en primera fila, tan cerca de alguien como Elvis, hizo que mi corazón galopara, fue surrealista. Era nuestro rey”.

No iba a ser el último show del “rey del rock’n’roll”, ya que tenía una gira planeada para ese verano. Pero no hubo más. Grabó su última canción en el “Jungle Room” de su mansión con el título “Way Down” (“Cuesta abajo”). Murió pocos días después. “Nadie mató a Elvis excepto Elvis”, dijo su manager, “Coronel” Tom Parker.

Elvis tenía 42 años cuando fue hallado boca abajo en el piso del baño de “Graceland”. “Muerte por falla cardíaca”, indicaron los médicos. Obesidad y años de abuso de drogas. “No podía tolerar en lo que se había convertido y anestesiaba su dolor cada vez que podía”, dijo su biógrafa Alanna Nash.

El mito, sin embargo, permanece hasta hoy. “Elvis murió en un momento que sólo le podía hacer bien a su fama”, dijo una vez su biógrafo Samuel Roy. A fines de mayor de este año fue subastado el jet privado de Elvis por 400.000 dólares. Y otros objetos y souvenirs del músico continúan vendiéndose bien. En 2016, Presley ocupó el cuarto lugar en la lista de “Forbes” de celebridades fallecidas que más ganan, con más de 27 millones de dólares en ganancias.

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