Cinco formas de relajarse y ser feliz

Cuando tenemos prisa y tratamos de hacer las cosas rápidamente, nos damos cuenta de que apenas encontramos placer en lo que hacemos. Se convierte en sólo un medio para un fin, mientras que descuidamos el proceso. Sin embargo, cuando hacemos un esfuerzo para relajar un poco, empezamos a notar que el mundo también se ralentiza. Esto nos pone en una mentalidad diferente y nos permite disfrutar de lo que hacemos minuto a minuto. Aquí te damos cinco consejos simples para frenar y redescubrir la alegría en lo que hacés.

En primer lugar, sentir la agradable sensación de la respiración profunda.

Es un hecho bien conocido que volver a nuestra respiración instantáneamente puede desestresarnos y ralentizar las cosas. Esto se debe a que la respiración profunda deja una agradable y relajante sensación en nuestro cuerpo mientras el aire pasa a través de la garganta, el pecho y el vientre. Esta agradable y nutritiva sensación se logra naturalmente, y no se necesita gran esfuerzo para producirla. Simplemente respirá profundamente y disfrutá de la agradable sensación que surge simultáneamente en tu cuerpo. A medida que practicamos esto con más frecuencia, nos volvemos más tranquilos, más felices y no tan fácilmente distraídos por el ritmo acelerado de la vida.

En segundo lugar, salir de casa diez minutos antes.

Si salimos de nuestra casa diez minutos antes de lo habitual para llegar al trabajo, podemos tomarnos el tiempo para disfrutar de la luz del sol en nuestra piel, el aroma del aire fresco y la vitalidad de nuestros cuerpos relajados. Podemos tener contacto más fácilmente las maravillas de la vida en y alrededor de nosotros e incluso sonreír a las personas que nos encontramos en el camino. Incluso cuando tu horario esté lleno de muchas reuniones, llegar a tus citas diez minutos antes, te permitirá descubrir micro-momentos de libertad y ocio.

En tercer lugar, realmente mirá lo que está delante tuyo.

Cuando nos perdemos en nuestros pensamientos, a menudo terminamos preocupándonos por nuestro futuro o lamentando lo que pasó en el pasado. Los pensamientos excesivos nos desconectan del momento presente y pueden causar un no deseado sufrimiento mental. Para despertar del hábito del pensamiento constante, te recomendamos que centres tu atención en lo que está delante tuyo y realmente veas cada objeto. Si una persona está delante tuyo, realmente mirá su cara con gran interés. A medida que prestamos más atención, cada objeto se vuelve bastante fascinante.

En cuarto lugar, cerrá los ojos y saboreá la comida.

Según los científicos, entre los cinco sentidos, los seres humanos reciben cantidades desproporcionadamente grandes de información a través de nuestros ojos. Tanto si lo queremos o no, cuando nuestros ojos están abiertos, la información visual domina nuestro cerebro. Esto hace que sea difícil de notar la información que viene a través de diferentes sentidos. Un simple antídoto para este fenómeno es simplemente cerrar los ojos y prestar atención a un sentido. En particular, te recomendamos cerrar los ojos mientras tenés comida en la boca. Con los ojos cerrados, se hace más fácil saborear los alimentos lentamente y disfrutar de su sabor completo.

En quinto lugar, dejar las multitareas y disfrutar de la música.

Vivir en ciudades puede hacernos sentir como si estuviéramos constantemente bombardeados con demasiado ruido, vistas y olores, lo que nos hace sentir abrumados y estresados. En lugar de sentir que somos las víctimas de nuestro medio ambiente, ¿por qué no nos concentramos en escuchar la música de nuestra elección? La música es una gran fuente de relajación y placer. Detené la multitarea y disfrutá de la mono-tarea de escuchar tu música favorita.

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