5 datos fascinantes que desconocías sobre el desayuno

Nada mejor que arrancar el día con un buen desayuno. Un jugo de naranja, un café con leche y unas tostadas pueden marcar la diferencia en tu jornada. Ni hablar si optás por algo más fresco y sano como unas frutas y un yogurt. Pero esta primera comida del día, está llena de datos curiosos que quizás no conocías. Acá van sólo cinco:

1. El desayuno es una invención reciente: El concepto de desayuno no existía hasta mediados de 1800, según Abigail Carroll, un historiador especializado en alimentos. “La gente desayunaba, pero esa comida se parecía mucho más a una cena o un aperitivo”, afirma. En el 1600, lo que en aquella época se conocía como desayuno eran sobras del día anterior: pan y queso o guisado. A mediados de 1700, se le comenzó a agregar a esta comida matutina carne y pescado. Con el nacimiento de las grande ciudades, la gente adoptó la costumbre de reunirse a consumir grandes desayunos, hasta que los expertos de aquella época comenzaron a criticar lo “pesada” que era esta comida y promovieron cambios en la dieta como el vegetarianismo y el consumo de granos.

Otro reformador de la salud, James Caleb Jackson, comenzó a utilizar una nueva harina de granos integral llamada “graham” para crear el primer cereal para desayuno en 1863 al cual llamó “Granula”. Algunos años más tarde, John Harvey Kellogg inventó su propia versión del cereal, eventualmente llamándolo “Granola”.

2. El yogur para el desayuno es un fenómeno nuevo: Algunos informes citan a la década de 1980 como la del apogeo del yogurt, cuando las opciones bajas en grasa llegaron al mercado, justo a tiempo para la locura de la dieta baja en grasas. La popularidad astronómica del yogur griego es aún más reciente. Fage, una empresa de yogurt griego popular con sede en Grecia comenzó a distribuir el producto en los Estados Unidos en 1998 y a partir de allí su éxito comenzó a expandirse.

3. ¿Es la comida más importante del día? En junio 2014, dos estudios hicieron mucho ruido al refutar lo que hasta entonces muchos defendían como los indiscutibles beneficios del desayuno. Estudios previos aseguraban desayunar que no sólo ayudaba a adelgazar sino que era la mejor manera de empezar el día con un metabolismo sano. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham descubrieron luego que saltarse el desayuno no tiene ningún efecto notable a la hora de perder peso. Y el otro estudio encontró que desayunar todas las mañanas no está asociado con una mejora en el metabolismo.

“La pregunta general acerca de si el desayuno es la comida más importante del día no está basada en datos científicos, sino más bien en un viejo dicho”, explica el autor del segundo estudio, James A. Betts de la Universidad de Bath.

Por el contrario, en un estudio realizado en el Harvard School of Public Health analizó los resultados de 26.902 hombres y encontraron que quienes se salteaban el desayuno tenían un 27% mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón o morir por enfermedades cardíaca en comparación con los hombres que desayunan regularmente. Estos investigadores sostienen que las personas que no desayunan terminan comiendo más durante la noche, que podría conducir a cambios metabólicos y enfermedades del corazón.

4. Fibras y proteínas son los componentes más importantes en un desayuno saludable: Para obtener más vitaminas y minerales en la mañana, se recomienda ingerir un desayuno compuesto por granos enteros, proteínas magras y frutas y verduras. También recomiendan considerar alimentos como harina de avena, huevos o batidos de frutas sin azúcar añadido. En definitiva, un desayuno saludable debe hacerte sentir más lleno de energía durante todo el día.

5. Se puede comer el postre con el desayuno: Comer una golosina en la mañana puede no ser la opción más sana del mundo. Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que comer algo dulce por la mañana puede ayudar a frenar los antojos de dulce que pueden surgir a lo largo del resto de la jornada. Un estudio de 2012 por ejemplo, encontró que las personas que seguían una dieta baja en calorías y consumían un desayuno saludable, pero también incorporaron algo dulce, tuvieron mejores resultados a la hora de perder peso, además aseguraron tener menos ansiedad y menor sensación de hambre durante todo el día.

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