11 S, 15 años de una herida sin cerrar

Eran las 8.45 de la mañana (hora de Nueva York) del 11 de septiembre de 2001, cuando un Boeing 767 de American Airlines se estrelló entre los pisos 93 y 99 de la Torre Norte del World Trade Center. En principio, los medios nos hablaban de un accidente, pero lo cierto es que el mundo no comprendía lo que estaba ocurriendo.

Las peores sospechas se confirmaron apenas 18 minutos después, cuando un Boeing idéntico y de la misma compañía impactó entre las plantas 77 a 85 de la Torre Sur. Los dos aviones debían cumplir el mismo trayecto (Boston–Los Ángeles), pero fueron desviados por terroristas de Al–Qaeda, la organización regida por Osama Bin Laden. Ese día, un nuevo mundo comenzó…

La idea de los ataques con aviones suicidas vino de Khalid Sheikh Mohammed, quien se la presentó por primera vez a Osama Bin Laden en 1996, tras fracasar un gran proyecto similar abortado por la policía filipina en 1995 denominado “Operación Bojinka”. En 1999 un grupo de musulmanes radicalizados que vivían en Hamburgo (Alemania) y a los que se apodó posteriormente como “Célula de Hamburgo” viajaron a Afganistán a recibir formación para luchar contra los rusos en la Segunda Guerra Chechena. En ese momento Bin Laden les captó, financió y formó en los siguientes meses para realizar operaciones suicidas con aviones contra edificios emblemáticos de EEUU.

El plan original era secuestrar 12 aviones de los cuales 11 serían estrellados contra los siguientes edificios: dos aviones contra las torres gemelas del World Trade Center, otro contra el Empire State Building (ambos ataques en Nueva York); otro contra el Pentágono (en Arlington); otro contra la Prudential Tower (en Boston); otros 2 contra la Casa Blanca y el Capitolio de los Estados Unidos en (Washington, DC); otro contra la Torre Sears (en Chicago); otro contra la U.S. Bank Tower (en Los Ángeles); otro contra la Pirámide Transamerica (en San Francisco); y por último otro avión contra el Columbia Center (en Seattle).

Posteriormente, debido a la cantidad de objetivos señalados se consideró una operación inabarcable y se redujeron los objetivos de 11 edificios a 5: las dos torres gemelas (que representaban la economía capitalista estadounidense y ya habían sufrido un atentado en 1993); el Pentágono (que representaba el poder militar); el Capitolio (que representaba el poder político) y la Casa Blanca (que representa el poder presidencial). Sin embargo, el quinto avión nunca fue secuestrado porque el piloto suicida que lo iba a dirigir (Zacarias Moussaoui) fue detenido por el FBI el 16 de agosto del 2001 por cargos de inmigración.

Alrededor de tres semanas antes de los ataques, los objetivos fueron asignados a cuatro equipos. El Capitolio tuvo como nombre en clave “La Facultad de Derecho”. El Pentágono se denominó “La Facultad de Bellas Artes”. El código del World Trade Center fue “La Facultad de Urbanismo”.

El 11-S

El 11 de septiembre de 2001, cuatro aviones de 205 pasajeros y 15 niños fueron secuestrados mientras volaban al estado de California desde el Aeropuerto Internacional de Boston, el Aeropuerto Internacional Washington-Dulles y el Aeropuerto Internacional Libertad de Newark. Los cuatro tenían como destino el estado de California, los tres primeros aviones hacia Los Ángeles y el último avión a San Francisco, por lo que sus depósitos de combustible iban llenos con unos 91.000 litros (unos 65.455 kg).

Los dos primeros aviones impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center, el tercero contra el Pentágono, en el Condado de Arlington, cerca a Washington DC, y el cuarto en campo abierto en Shanksville, Pensilvania.

Fueron revelados testimonios desde los propios aviones, en los cuales los secuestradores habían tomado el control de éstos usando simples navajas con las que mataron a azafatas de vuelo y al menos a un piloto o pasajero. Según las investigaciones de la Comisión del 11-S, se tiene también constancia de que fue usado algún tipo de aerosol para retener a los pasajeros en la cabina de primera clase. Asimismo, se amenazó con la presencia de una bomba en tres de los aviones; no fue así en el American Airlines 77. Según las conclusiones de esta comisión, se piensa que los avisos de bomba eran probablemente falsos.

En el cuarto avión, la caja negra reveló que los pasajeros, después de enterarse de que el resto de aviones habían sido estrellados deliberadamente, trataron de retomar el control de los aparatos, a lo que los secuestradores reaccionaron moviendo el avión en un fallido intento para someter a los pasajeros. De acuerdo con la grabación 9-1-1, uno de los pasajeros, Todd Beamer, pidió a la persona con quien hablaba por teléfono que rezara con él y al finalizar simplemente dijo “let’s roll”.

Poco después, el avión se estrelló en un campo cercano a Shanksville, en Pensilvania, a las 10:03.11 am hora local. Existe un debate acerca del momento exacto en que el avión chocó contra el suelo, ya que los registros sísmicos registran el impacto a las 10:06 am. Posteriormente el líder de Al Qaeda capturado Khalid Shaikh Mohammed dijo que el vuelo 93 tenía como objetivo el Congreso de los Estados Unidos.

La expresión “let’s roll” comenzó a ser ampliamente usada en los Estados Unidos después de los ataques. Neil Young compuso una canción con ese título como tributo a las víctimas. Por su parte, la viuda de Beamer patentó la frase como marca registrada.

Los atentados extendieron la confusión en todos los Estados Unidos. A lo largo del día se sucedió la publicación de todo tipo de informes y noticias sin confirmar y contradictorias. Una de las más persistentes fue la de que había estallado un coche bomba en la sede central del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el edificio Truman en Washington D.C. Esta falsa noticia pasó por las agencias de noticias y llegó a ser publicada por varios periódicos ese día. Otro informe difundido por la agencia Associated Press afirmaba que el vuelo 1989, un Boeing 767 de la compañía Delta Air Lines, había sido también secuestrado. La noticia resultó ser también un error; el avión había sido considerado brevemente como en riesgo de secuestro pero finalmente respondió a los controladores aéreos, aterrizando a salvo en el aeropuerto de Cleveland, Ohio.

Víctimas del mal

Las muertes se contaron por miles, pereciendo exactamente 2992 personas, incluyendo 246 muertos en los cuatro aviones estrellados (ninguno de los ocupantes de los aviones secuestrados sobrevivió), 2602 ,en Nueva York, muertos tanto dentro de las torres gemelas como en la base de las mismas, y 125 muertos dentro del edificio del Péntagono. Entre las víctimas se contaban 343 bomberos del departamento de bomberos de Nueva York, 23 policías del departamento de policía de la ciudad y 37 policías de la autoridad portuaria de Nueva York y Nueva Jersey. A fecha de hoy, aún permanecen 24 personas más entre la lista de desaparecidos.

Los atentados supusieron el ataque terrorista de mayor importancia contra los Estados Unidos de América, superando al atentado de Oklahoma City cometido por los terroristas de ultraderecha Timothy McVeigh y Terry Nichols que causó 168 muertos, y los ataques llevados a cabo por células de Al-Qaeda en 1998 contra embajadas de EEUU en los países africanos de Kenia y Tanzania.

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